EDUCACIÓN, RIQUEZA Y VALORES
Anunzziatta Valdez Larrea
Contrato Social por la Educación
Si algo nos ha enseñado esta pandemia, es que no se puede salir de ella, ni de ninguna otra situación que afecte a toda una sociedad, sino a través del respeto a sí mismo y a los demás expresado en este caso, con el aseo personal, uso de mascarillas y distanciamiento social. Por ello, los países que de mejor manera han logrado superar a la pandemia han sido los que tienen mejor cumplimiento de estas normas.
Esta crisis sanitaria exige a nivel personal, la entereza, fortaleza, disciplina necesaria para poder mantener el equilibrio mental y emocional suficiente sin caer en la depresión y angustia mental y emocional. Aun los que no se han infectados, experimentan el temor de que ellos o sus familiares lo hagan y muchos otros han tenido que pasar por todos los estragos de la enfermedad y aún de la muerte de sus familiares.
Ese impacto se incrementa con las dificultades de orden económico para poder enfrentar los gastos adicionales que la afectación de la salud conlleva. Esto, sin mencionar la angustia y preocupación por la pérdida de ingresos, por falta de medios para conseguirlos, ya sea por quedarse sin trabajo o porque sus ingresos provenían del trabajo informal.
Adicional a ello, muchos miembros de las familias sienten en carne propia el incremento de la violencia doméstica que afecta al 60% de las familias ecuatorianas y que el obligado encierro exacerba. El rol de educadora que tienen que asumir los padres con la tele educación, agrega un nuevo elemento de carga generalmente a la madre o los hermanos o hermanas mayores.
Indudablemente, son las personas que han cultivado los valores de la empatía, la responsabilidad, el servicio a los demás, los que de mejor manera están saliendo bien librados de esta impactante realidad, que tiene otro agravante, como el de no saber con certeza cuando concluye.
Indudablemente para la humanidad y para el Ecuador esta es una prueba de fuego de cuyo crisol tenemos que salir adelante con la convicción de que la educación y la salud es lo más importante que debe posibilitar un Estado a todos sus habitantes ya que la verdadera riqueza es el conocimiento y la vivencia que permite el respeto ilimitado a sí mismo y a los demás.



