NO SEA TRIUNFADOR
Mario Jaramillo Paredes
Contrato Social por la Educación
De retorno a clases luego de la pandemia, temas obligados de conversación serán seguramente: las secuelas del COVID 19 y las denuncias y hechos de corrupción, que surgieron en estos meses de confinamiento.
De cara al segundo tema- la corrupción- hay un consenso amplio en que debemos volver con fuerza a la educación en valores y - desde mi particular punto de vista- a combatir el discurso que busca convertir a los estudiantes no en buenos ciudadanos sino en “triunfadores”. La teoría de hacer triunfadores ha sido frecuentemente mal planteada y desastrosamente aplicada. De alguna manera la teoría del triunfador se asemeja en algunos centros educativos a la maquiavélica tesis de que el fin justifica los medios.
Predicar que cada estudiante debe buscar ser un triunfador es frecuentemente -desde esa óptica-un llamado a que triunfe a como dé lugar. Si para triunfar tiene que pisotear los derechos de los demás o usar la trampa, la falta de escrúpulos y el engaño, la tesis parece decir que está bien usar esas malas artes, porque llevarán al estudiante a ser un triunfador y eso es lo que importa en la vida.
Los ejemplos de los últimos tiempos son abundantes y nefastos. Jóvenes que entraron en la actividad política y que se supone que por no estar “contaminados” con los tradicionales grupos políticos iban a cambiar la historia y a generar una transformación del país. Terminada esa etapa hoy algunos de esos jóvenes -que hace más de una década iniciaron su militancia en ese supuesto cambio- se encuentran procesados unos, presos otros, fugados algunos. Y, un número significativo de ellos convertidos, de revolucionarios en nuevos millonarios.
Sucumbieron a la tentación de ser triunfadores y ciertamente ganaron la carrera de alcanzar poder y obtener riqueza material, sin importarles que para ello debieron traicionar sus principios y dejar de lado la honestidad, como si se tratara de una carga incómoda.
Es imperioso trabajar desde inicios del nuevo ciclo escolar - sobre la base de los últimos casos de corrupción- para inculcar valores, fundamentalmente la honestidad y la tolerancia que fueron los valores más golpeados. Mostrarles que los verdaderos triunfadores son los que trabajan por los demás. Los que respetan los derechos de los otros. Los que son tolerantes.



